- ¿Qué quiere decir?

- Pues que no estemos en un atasco y hagamos una peineta, o que estemos en una discusión y pronunciemos un exabrupto. Que tengamos una capacidad de modular nuestras emociones.

- ¿Y todo el mundo puede obtener esos beneficios?

- Los estudios que se han hecho con las personas que lo practicamos dejan claro que empezamos a reconocer beneficios de una forma muy precoz. Simplemente el hecho de poder dedicar un rato todos los días a estar con uno mismo en silencio ya supone un gran beneficio, reduciendo y tolerando el ruido mental, ayudándonos a convivir con esa cháchara mental que todos tenemos. Hay estudios que calculan que llegamos a tener hasta 70.000 pensamientos diarios, y la mayoría de ellos no son productivos sino planteamientos que viajan al pasado, a la culpa, a la nostalgia, o a la ansiedad e incertidumbre del futuro. El mensaje clave del mindfulness es centrar la mente y el pensamiento en el aquí y el ahora, que es el único momento en el que estamos viviendo. Mañana aún no ha llegado y ayer ya pasó, por lo que la vida solo es nuestra aquí y ahora. Es fácil coger la práctica, hay diferentes programas y técnicas con las que se puede acceder a la meditación, que goza de mucha difusión gracias a internet con tutoriales, cursos... España se ha llenado de mindfulness aunque este es un fenómeno que el mundo sajón lleva desarrollando muchos años. En el Reino Unido hay una propuesta del Parlamento Británico de convertir el país en un "Mindful State".

- Incluso se está introduciendo en las escuelas...

- Efectivamente, se está empezando a introducir porque los niños son muy naturales y fáciles de trabajar en este sentido. Cuando con seis años se empieza a entrenar a un niño para saber respirar y estar tranquilo, lo coge rapidísimo. Y probablemente esos niños que ya están aprendiendo a calmar su mente y ser más sosegados acabarán siendo unos ciudadanos menos crispados, menos intolerantes. La salud emocional de oriente es mucho mayor que la occidental. Cuando uno viaja allá se da cuenta de que la gente será más pobre, pero llevan mucho tiempo cultivando unas técnicas que les aportan mucha más felicidad, y emocionalmente nos sacan años luz. No podemos olvidar que un cerebro más atento es un cerebro más feliz, y se nos olvida que el cerebro es un músculo más que cuidar y cultivar.