Mi forma de verlo:

Aquí un intento de desgranar los puntos fundamentales del artículo de Martin E. P. Seligman y John Tierney publicado en el New York Times en Mayo del 2017.

Filtramos información almacenada en nuestra memoria, para poder generar predicciones y ser capaces de proyectar futuras posibilidades. Ese es el propósito fundamental de la memoria: optimizar nuestra capacidad de enfrentarnos al presente y al futuro a través del análisis de lo acontecido en el pasado

Podríamos decir así, que las emociones responden a nuestra capacidad cerebral de elaborar respuestas inmediatas, basándose en un análisis de lo sucedido, el objetivo principal de las cuales es guiar el comportamiento y el juicio futuros.

Recopilación:

Cada vez es más obvio que nuestra mente está principalmente atraída por el futuro y no dirigida por el pasado. No es posible entender el comportamiento, la memoria y la percepción sin tener en cuenta el papel esencial de la proyección. No aprendemos almacenando registros estáticos, sino retocando recuerdos e imaginando continuamente posibilidades de futuro. Nuestro cerebro no ve el mundo procesando todos los detalles de una escena, sino focalizándose en lo inesperado.

Distintos estudios han demostrado que las  personas deprimidas se salen de la norma porque tienden a imaginar menos escenarios positivos y sobrevalorar riesgos futuros. Se aíslan socialmente y su exagerada inseguridad les impide actuar.

La proyección se produce, sobre todo, de manera inconsciente, cuando el cerebro filtra información para generar predicciones. La memoria a largo plazo del cerebro se suele comparar con un archivo, pero no es ese su objetivo principal, sino que, en vez de elaborar un registro fiel del pasado, reescribe continuamente la historia. El propósito de la memoria es mejorar nuestra capacidad de enfrentarnos al presente y al futuro. Para aprovechar el pasado, lo metabolizamos extrayendo información y recombinándola para adaptarla a las situaciones nuevas.

Nuestro cerebro toma parte en esta misma especie de proyección para ofrecer sus propias respuestas inmediatas, las cuales llegan en forma de emociones. Según las investigaciones realizadas en el nuevo campo de la psicología proyectiva, el objetivo principal de las emociones es guiar el comportamiento y los juicios morales futuros.

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