Mi forma de verlo:

“¿De dónde surge esa característica humana que nos lleva a no valorar lo que ya tenemos? Pues emana de algo bello y diabólico, que nos catapulta y a la vez nos esclaviza, y que se denomina “eterna insatisfacción”.”

Si esta pregunta no es suficientemente sugerente para entregaros a este artículo de Fernando Trías de Bes, aquí subrayo algunos de los apuntes más importantes, para abrir boca, y para provocar el deseo…. de leerlo, de cabo a rabo.

Recopilación:

Los seres humanos, por naturaleza, tendemos a la insatisfacción.

Los seres humanos, a diferencia de los animales, nunca tenemos suficiente. Nuestro problema, por tanto, no es de cantidad. En realidad, la suma de tiempo, de dinero, de poder no es relevante. Ponga la cifra que quiera que, una vez conseguida, será insuficiente.

El problema es de estado mental. Y su origen está en el sentimiento de satisfacción, una sensación que nunca alcanzamos del todo porque en realidad es un ideal, y estos, por concepto, son ideas y no realidades. Por eso, cualquier realidad obtenida seguirá sin ser la idónea.

La única solución real es aprender a gestionarla, convertirla en un motor, en afán de mejora, en un estímulo que nos lleve a nuestro siguiente objetivo vital. Sin embargo, la insatisfacción tiene una vertiente positiva. Es motor de búsqueda, de excelencia, nos moviliza para ser mejores, para progresar. Se trata de no hacer de la insatisfacción un lamento ni una ambición desmedida, sino un afán de mejora, un estímulo que nos lleve a un siguiente objetivo vital.

Se trata de fijarse objetivos sanos, vitales, equilibrados, que estén en relación con una causa personal, profesional, artística. Las metas sin causa, tener por tener, el afán de reconocimiento, cualquier forma de ego, la fama, la notoriedad, los signos de estatus, etcétera, son fines cuya consecución va a estar intrínsecamente ligada al vacío existencial. No hay entrega, no hay significado, no hay propósito vital.

Ser líder de nuestros deseos equivale a escoger muy bien los objetivos y metas que, una vez alcanzados, generarán igualmente insatisfacción, pero una insatisfacción positiva, pues será el punto de partida del nuevo anhelo, del nuevo reto vital.

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